
En medio de un territorio marcado por carencias básicas, pero también por una enorme fuerza humana y creativa, el pasado 10 de abril de 2026 nació en Villa Frontera una nueva organización cultural: Wara Wara Comunidad Caunire, agrupación que reúne a artesanos y cultores del sector de los asentamientos ubicados en la zona más al norte de Gallinazos.
La creación de esta agrupación representa una señal de esperanza y organización comunitaria en un espacio donde aún no existe acceso a agua potable ni electricidad, pero donde sí permanece vivo el deseo de crecer, crear y abrir caminos para el desarrollo de sus integrantes. En ese contexto, Wara Wara Comunidad Caunire surge como una respuesta desde el arte y la cultura, levantando identidad en un lugar que muchas veces ha debido enfrentar el abandono y la falta de oportunidades.
La agrupación está integrada por personas de entre 18 y 69 años, lo que refleja un valioso encuentro intergeneracional en torno a los oficios artísticos. Entre sus miembros conviven distintas especialidades como escultura, pintura, tejido, bordado y tallado, disciplinas que dan cuenta de la riqueza creativa presente en este sector y del potencial cultural que existe en los territorios más apartados de la ciudad.
Más que una organización naciente, Wara Wara Comunidad Caunire busca transformarse en una plataforma de impulso para sus integrantes, promoviendo espacios de creación, difusión y fortalecimiento del trabajo artístico local. Su propósito también se conecta con una mirada mayor: contribuir a que Arica siga consolidándose como un polo artístico en el extremo norte de Chile y en vínculo con el sur del Perú, destacando el talento y la capacidad creadora que emerge desde sus comunidades.
El nacimiento de esta agrupación no solo marca un hito para Villa Frontera, sino también para la vida cultural de Arica. Allí donde faltan servicios esenciales, hoy se levanta una comunidad organizada que apuesta por el arte como herramienta de dignidad, expresión y desarrollo. Wara Wara Comunidad Caunire comienza su camino con la convicción de que la cultura también puede florecer en los márgenes, y que desde el norte más extremo también se puede construir belleza, identidad y futuro.